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Filosofia de la educación

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Por: Lic. Educ. Dante Enrique Rojas Linares.

 

INTRODUCCIÓN

La Filosofía de la Educación pretende una comprensión fundamental, sistemática y crítica del hecho educativo. Este carácter específicamente filosófico de la asignatura, distinto del que ofrece una Teoría General de la Educación, debe despertar en el estudiante un claro asombro investigador, una perplejidad activa y una reflexión en profundidad que permitan conocer el hecho educativo desde sus presupuestos antropológicos y filosóficos. Tarea no fácil, pero tarea posiblemente gratificante y necesaria.  Filosofía de la Educación; es la disciplina que estudia el comportamiento de la educación a la luz de las leyes que regulan el desarrollo de la sociedad humana, desde que el hombre apareció en la tierra, hasta el momento actual y de las que gobierna cada formación económica-intermedio social en particular; disciplina que además, estudia las diferentes concepciones del mundo y la formas como ellas conciben el hecho educativo, en sus elementos y movimientos fundamentales. La Filosofía de la Educación puede considerarse como el saber teleológico de la educación. La consideración de la finalidad conforma nuestra disciplina, de manera que no sólo consta del estudio del fin de la educación, sino también del estudio del sujeto y de la propia acción educativa, pero contempladas desde la perspectiva de la finalidad. ¿Para qué se educa? Tal es la cuestión última en la Filosofía de la Educación. La filosofía de la educación trata de comprender o interpretar la educación en relación con la realidad sin perder el punto de vista de esta realidad, reflexiona sobre su naturaleza, esencia y valores de la educación. El hombre es el único ser educable. Este ser es simultáneamente biológico, psíquico y social. Pero no lo es en forma pasiva sino activa. Está frente al mundo provisto de una actividad espiritual, de una concepción de la vida. A través de esta idea básica encuentra la explicación de muchos "por qué", aparte de la posibilidad de enfocar a la realidad como a un todo. En primera instancia la filosofía es, pues, una concepción del mundo y de la vida que repercute sobre la conducta. Esto sucede no sólo con la filosofía de los "filósofos profesionales", sino también con la "filosofía" del hombre común. Toda teoría filosófica conduce a una actitud e intenta explicar unitariamente la realidad. Por eso dice que la filosofía es una reflexión totalizadora en cuyo campo entran tanto lo natural como lo humano. De lo dicho se deriva la importancia de la filosofía para la educación. Si ésta pretende formar al hombre en su integridad, ¿quién más que la filosofía puede darle una idea de esa integridad? El educador no puede emprender su misión, si antes no se ha trazado por lo menos un esbozo del punto a que se debe llegar, es decir una "imagen" del hombre a formar. Por eso, esencialmente, la filosofía que fundamente la acción educativa debe ser una "filosofía de lo humano".

 

LA FILOSOFÍA EDUCATIVA 

La Filosofía Educativa, también llamada Filosofía Pedagógica y Filosofía de la Educación se puede describir como un campo de investigación y de enseñanza académica que limita el alcance de este ámbito a las actividades de un pequeño grupo de profesionales que trabaja esta área específica. Estos llamados "filósofos educativos" se encuentran en los países de habla inglesa y, en menor grado, también en algunos países de la Europa continental, y normalmente están relacionados con las escuelas universitarias de educación o pedagogía.

Dado que la educación es el proceso de formación del hombre en la vida social y para la vida social, o la asimilación de las experiencias que preparan para la vida humana, se entenderá que la Filosofía de la Educación estudia las leyes, las situaciones y los fenómenos del mundo, del hombre, de la sociedad y de la cultura en relación con el proceso de la formación humana a partir de las posiciones filosóficas.

A la filosofía educativa corresponden numerosas posiciones y actitudes de orden ideológico y político que son bastante frecuentes no sólo entre las personas dedicadas a las labores educativas formales, como son los maestros, administradores y supervisores escolares, sino también, entre otros, como los gobernantes, políticos, empresarios, sindicalistas, obreros, padres de familia y dirigentes juveniles. En fin, la filosofía de la educación trasciende el plano de la formalidad institucional, abarcando las posiciones ideológicas y políticas reveladoras de lo que hacen, sienten y piensan todos los hombres en relación con la educación, por cuanto el hecho educativo extra-escolar, como sucede con el escolar, está condicionado por el hecho histórico general. Si bien pocos seres humanos son filósofos de la educación, en cambio nadie deja de incursionar, en uno u otro nivel y forma, en las esferas del discurso filosófico-pedagógico.

Como quehacer científico, la filosofía educativa presenta diversos grados, dependiendo esto de la mayor o menor importancia con que en ella se manejan los factores especulativos, de teoría científica, de practicismo o de utilitarismo.

La filosofía educativa tiene sus manifestaciones en las formas y en los niveles con que los educadores, tratadistas y demás personas interesadas en la educación, enfocan y aplican las diversas disciplinas, siendo notorios los casos de la antropología, la psicología, la historia y la sociología, por los altos niveles de afinidad y la interacción que presentan con importantes aspectos de la realidad educativa.

Las contradicciones ideológicas que han caracterizado a las diversas sociedades, ocasionan gran diversidad de enfoques y de interpretaciones en el campo científico, lo que a su vez provoca que la filosofía, ligada ampliamente a todas las ciencias y en general a las actividades humanas, sea la disciplina que encierre un mayor nivel de heterogeneidad en su contenido. La filosofía de la educación no escapa a esta situación, por lo que sus textos varían mucho en sus enfoques y contenidos aún dentro de grupos que han parecido tener una ideología común.

Principales  Técnicas de la Esencia  del Hombre y de la Educación

 

Filosofía: estudia las leyes más generales referente a la realidad objetiva; es decir, la naturaleza, a la sociedad y al conocimiento. Etimológicamente el término “filosofía”, connota amor a la sabiduría. En su interpretación, derivada de Sócrates, Platón y Aristóteles, significa buscar la sabiduría, asombro, pudiendo interpretarse de maneras diferentes este término:

 

  • Puede considerarse a la filosofía como aquel estudio que guía al individuo a la adquisición de una visión concreta de la vida, sus valores, su significado, sus fines próximos y últimos sobre la conducta humana en general.
  • La filosofía ofrece una visión de la vida por la que el hombre persigue la interrelación de los fenómenos, es decir; que el universo es un sistema coherente, ordenado y no caótico, algunas veces la filosofía se refiere a un conjunto de principios conductores, reguladores de la conducta humana y los valores especializados y los diversos campos del conocimiento. En este sentido puede hablarse de la filosofía desde el punto de vista literario, una filosofía de gobierno, una filosofía de la historia o una filosofía de la educación. El especialista en cada uno de estos varios campos, interpreta y explica su especialidad en términos de las verdades que enseña la filosofía.

 

Filosofía de la Educación: es la disciplina que estudia el comportamiento de la educación a la luz de las leyes que regulan el desarrollo de la sociedad humana, desde que el hombre apareció en la tierra, hasta el momento actual y de las que gobierna cada formación económica-intermedio social en particular; disciplina que además, estudia las diferentes concepciones del mundo y la formas como ellas conciben el hecho educativo, en sus elementos y movimientos fundamentales.

 

La filosofía de la educación trata de comprender o interpretar la educación en relación con la realidad sin perder el punto de vista de esta realidad, reflexiona sobre su naturaleza, esencia y valores de la educación.

 

La filosofía de la educación tiene por objetivos:

 

  • Determinar la esencia y significado de la educación
  • Determinar los fines de la educación en función de la vida.

 

 

 

 

 

Con respecto a los planteamientos sobre la esencia humana, podemos señalar dos posiciones, según dos autores.

 

ü  Según RIZIERY FRONDIZI, existe sólo dos teorías sobre la esencia humana: La esencialista y la existencialista.

ü  Según SUCHODOLSKI, existen dos concepciones: La Concepción Idealista, metafísica que se manifiesta mediante el esencialismo y el existencialismo y  La concepción Marxista de la esencia humana.

 

Teorías metafísicas de la esencia humana

 

Las teorías filosóficas que se plantean no fueron ni serán nunca un producto de la casualidad o hecho fortuito. Sino que debe entenderse, dependen del desarrollo histórico de las fuerzas productivas y de las relaciones sociales, también de las concepciones filosóficas generales del hombre, de su naturaleza y de su papel en la vida social.

 

En cuanto a la del hombre, la concepción Idealista se manifiesta básicamente en dos formas:

 

a) Mediante el análisis de la denominada “Esencia Huma­na”.

b) Mediante el análisis de la denominada “Existencia Humana”.

 

El análisis de la “Esencia Humana”: Esta teoría es la más antigua  y la más utilizada. Se caracteriza por ser metafísica  e histórico con respecto a las ideas y definiciones. Señala que la existencia humana es fija desde los tiempos primitivos. La pedagogía de la esencia, dominante en el pasado, sobre todo en la antigüedad y la edad media, va desde Platón, hasta los neotomistas de hoy. Aquí el hombre tiene una esencia o naturaleza inmutable y eterna, por lo tanto son metafísicas e históricas.

 

Por mirar hacia el pasado se les llama también tradicionalistas. Si el hombre tiene una esencia inmutable, los fines de la educación tienen que ser también inmutables, universales, absolutos e iguales en todas partes. En sus consecuencias prácticas la educación será repetitiva, autoritaria, pasiva, tendrá mucha importancia el conocimiento, los planes de estudio serán fijos. Se rechaza el espíritu crítico, la iniciativa, la creación y la rebeldía. Se busca imponer la verdad. Su método es la clase magistral. La obediencia se transforma en temor. Sus principales exponentes modernos son: Jacques Maritaín y Roberto Hutching.

 

El  primero es un neotomista que ofrece mucho interés en nuestra América. En el marco de esta concepción general hubo distinciones, sin embargo todas las concepciones diferenciales mantienen la convicción de que existe para todo hombre un grupo de elementos constitutivos que determinan su “llegar a ser”, que se manifiestan de modo distinto en su concreta existencia empírica. Sobre la base de esta concepción metafísica sur­gieron las aspiraciones de determinar: Qué es el hombre en concreto y qué constituye su “verdadera esencia”; es decir aspiraciones a juzgar al hombre concreto, según “su esencia”.

 

Por ejemplo los racionalistas, afirmaban la invariabilidad de la naturaleza humana mediante la enseñanza de las “ideas innatas” y por esto la educación sólo puede entenderse como una ayuda a la especial disposición innata (Descartes). Con aparente antagonismo, los sensualistas, señalaban que la idea del niño, constituía una “tabula rasa” de experiencias, no comprendieron en absoluto el proceso evolutivo histórico  del hombre. La suma de estas experiencias eran importantes para el proceso evolutivo individual, pero no variaba nada fundamentalmente de la estructura del hombre. No tenía importancia para el “género”, no tenía pues historia tenía sólo una biografía (Jhon Locke).

 

Por otro lado, el pragmatismo se contrapuso al racionalismo, pero lo hicieron no por ser histó­ricos, sino por su “carácter abstracto’ y por su rigidez.

 

El pragmatista negó la historia como proceso objetivo y no alcanzó tampoco a comprenderla. Acepto el desarrollo de las capacidades individuales en la vida y no concibió el desarrollo de la humanidad. Cuando habló de la historia, lo hizo sólo en las categorías de la escuela del éxito individual. Por eso los pragmáticos no se distinguen de los racionalistas, sino que se revelan propiamente corno un racionalismo extrovertido.

 

La filosofía de la cultura, arranca de la filosofía de Hegel. Su discípulo más caracterizado en la educación fue Dilthey, quién en sus obras expone el proceso de formación del “mundo histórico” y el proceso de desarrollo histórico del hombre. Sin embargo constituyó sólo un resurgimiento de la concepción metafísica, aunque con un disfraz histórico. El verdadero contenido de la filosofía de la cultura fue buscar eternas constantes de la naturaleza humana, que se ocultan en el curso del desarrollo histórico.

 

El análisis de la existencia humana: Esta corriente se opone desde el renacimiento a la teoría esencialista. El existencialismo trata de las corrientes filosóficas que se sitúan en el periodo de la actuación del marxismo y cuyas fases de desarrollo más importantes están en el siglo XX. Comprende todas aquellas corrientes que no quieren solventar el problema de la enseñanza, sobre la base de las concepciones apriorísticas del hombre, sino en la consideración del contenido existente de la vida humana. 

 

Esta corriente señala también, que en el orden hu­mano la existencia precede a la esencia. Los valo­res humanos surgen, en el proceso  histórico y. se enriquecen con el desarrollo cultural y  tienen un carácter cambiante. La filosofía educativa existencialista no tiene un fin único y universal, sino una multiplicidad  de fines cambiantes que varían según  las circunstancias históricas y geográficas y aún de un individuo a otro. Concibe la verdad como un proceso en constante perfeccionamiento a lo largo de la historia. El proceso educativo no tiene un fin más allá de si mismo, el es su propio fin.

 

Es importante el  proceso educativo y todo lo que favorezca al crecimiento. Le interesa el futuro y concibe a la educación en constante cambio y permanente experimento. A esta concepción se les  llama también experimentalistas, naturista, instrumentalistas,  progresista, etc. Sus antecedentes se encuentran en Rousseau, Froebel, Pestalozzi. A principios de este siglo dieron origen a la Escuela Nueva y a la Escuela  Activa, así como al pensamiento de Montessori. Su aparición causó resistencia en todos los niveles, pues se creyó que venía a destruir el sentido mismo de la educación y de sus fines y que ponía en peligro la moral aceptada. Según Dewey los principios de continuidad e interacción no pueden separarse, la unión de ambos criterio; de la medida del valor de una experiencia, consecuencias prácticas, se toma en cuenta las peculiaridades individuales, flexibilidades del plan de estudios, del horario, de los métodos, los contenidos educativos y el momento en que se lee. No interesa tanto lo que se aprende sino la medida que se crece. Los cursos son monográficos, la actividad dirigida por el intelecto. Los planes y la evaluación serán hechas por los alumnos, etc.

 

La concepción idealista de la “esencia humana” se esforzó en oponerse a la concepción de la existencia real del hombre. Este hecho llevó a una interesante evolución de la concepción existencialista y al debilitamiento de la posición esencialista. La concepción existencialista del hombre se manifiesta de modo cada vez más potente, en las diversas variaciones del naturalismo pedagógico, en la pedagogía liberal, en la pedagogía funcional psicoanalítica y en la pedagogía pedocéntrica. Conduce a veces a la liquidación de la actividad educativa, a la pasiva indicación de una maduración irracional del niño.

 

En el siglo XX se llevó acabo una lucha al interior del esencialismo entre los que interpretan los conceptos de cultura personalidad como conceptos normativos, que extraen sus fuerzas de la concepción del “hombre eterno” o de los “eternos valores Culturales” y aquellos que creen en que, estos conceptos expresan exclusivamente el impulso creador de la vida, que se manifiesta en la voluntad y en la inclinación del individuo. Esta lucha afectó a los circulos cada vez más amplios y la tendencia existencialista logra realizar una escisión en el campo esencialista. Es en este siglo se comenzó a desarrollar la pedagogía existencial cristiana, especialmente protestante. Como consecuencia de lo mencionado, la concepción tradicional de la esencia del hombre, es cada vez mas atacada por aquellos quieren determinar al hombre sobre la base de su existencia. El modo de concebir esta existencia es liquidando a la superestructura normativa, tal como quería la teoría tradicional de la esencia del hombre.

 

Finalmente pese a la lucha constante de ambas concepciones, existen coincidencias en la convicción de que la educación debe precaverse de revoluciones. Esta coincidencia de la pedagogía existencialista con la pedagogía esencial tradicional expresa la profunda coincidencia de las dos concepciones del hombre, que fueron formulados por el pensamiento burgués y que debían fundar el orden social capitalista como justificado y eterno. Así mismo, para ambas existe una oposición profunda entre la teoría y la práctica. También ambas encuentran que la filosofía de la educación ejerce una casi jurisdicción sobre la pedagogía.

En la teoría de la esencia por medio de un proceso síntesis o generalización, en la teoría de la existencia, por un proceso de construcción pragmática.

 

La Teoría Marxista de la Esencia Humana y de la Educación.

 

 

 A la esencia metafísica del hombre que hemos visto anteriormente, Marx opone la idea de que, la esencia del hombre es el trabajo, puesto que el trabajo ha cre­ado al hombre. En el trabajo del hombre está su propia  esencia. Trabajo que se distingue del trabajo animal, porque produce su propio medio de subsistencia de modo voluntario conciente y universal. Pero el trabajo que ha creado al hombre se ha dividido y con ello ha dividido al hombre, lo alienado a la sociedad de clases. Por lo que la pedagogía Marxista se presenta como una forma y método de la reintegración del hombre en el trabajo, en oposición al trabajo que lo ha dividido.

 

Por otro lado la esencia humana en el marxismo se configura y evoluciona, en el proceso histórico de la creación de un mundo humano y de la conquista de este mundo. Esta posición se basa en el conoci­miento de que, la existencia del hombre se transforma y evoluciona en el transcurso de actividad determinada por las necesidades históricas.

 

Con respecto al tema de la alienación Marx llega a la conclusión, que las raíces enajenadoras son de índole material económica, por lo que el sistema capitalista, el carácter del trabajo como esencia del hombre se destruye.

 

Los cuatro aspectos del proceso del proceso de alineación en el capitalismo según Marx, son:

 

1. El hombre produce objetos que no le pertenece, no sólo en el sentido humano, sino  también ni siquiera en el sentido de poseedor económico. El producto de su trabajo no es para él, ni para la utilización física, ni para su disfrute estético o moral. “Lo que es producto de su trabajo, no es él”. “El obrero se vuelve mas pobre cuanto mas riqueza produce; con la valorización del mundo de las cosas aumenta en relación directa a la desvalorización del mundo humano”. Así el trabajador se envilece y viene a ser una mercancía más miserable que su propia fuerza de trabajo.

 

2. El trabajo se convierte, de ese modo, en algo que el obrero siente como externo a él, porque lo niega, arruina su cuerpo y su espíritu. En el trabajo realiza lo que se ha señalado. No es más que un medio para subsistir. No se pertenece a si mismo; se convierte en instrumento de algo que debe conseguirse a través de el.

 

3. Este trabajo alienado, ajeno, destruye el vinculo entra el hombre y la esencia genérica humana al des­truir el vínculo del hombre con sus obras. Con respecto a esto, Marx ha dicho en El Capital que la producción en si constituye fundamentalmente una característica del ser específico del hombre: “es la vida productora de vida. En el tipo de actividad vital reside todo el carácter de una especie, su carácter genérico”. La característica genérica del hombre es vivir para producir; pero “el trabajo alienado enseña al hombre lo contrario, es decir que para vivir, debe reproducir. Así “su esencia es un mero medio de su existencia”.

 

4. Por ultimo, la alienación conduce a romper los vínculos de las relaciones mutuas entre los hombres, al crear el antagonismo entre los que trabajan y aquellos que utilizan los productos de su trabajo. Finalmente es en la práctica revolucionaría donde se da la posibilidad de considerar alternativamente la esencia y la existencia, que en el pensamiento filosófico burgués se separan  y oponen entre sí.

 

Principales Concepciones sobre las Teorías Educativas

 

Según la escuela filosófica que tengamos, poseeremos también una definición de la educación y un tipo de educación que practicamos. Estas principales concepciones de la educación son las siguientes:

 

La concepción filosófica racionalista.- La filosofía idealista en lugar de colocar en primer lugar a la realidad material o cosas, coloca a nuestro propio YO en nuestra mente, dejando a la realidad concreta subordinado al YO; es decir; establece fundamentalmente que, las ideas o representaciones mentales, son las principales y que lo secundario es el mundo material.

 

Para el idealismo filosófico el conocimiento y la realidad son una misma cosa, creación de la conciencia.

 

Para el idealismo la verdad consiste en la conformidad del pensamiento consigo mismo. La verdad no puede existir, sino como un fin en si mismo y las ideas no son verdaderas porque sean útiles; antes bien resulta útiles porque son verdaderas.

 

Para el idealismo la educación no es un fin, sino un medio de realizar un determinado objetivo, que es cierto tipo de vida espiritual. Este tipo de concepción se presenta de dos maneras: el idealismo objetivo y el idealismo subjetivo. Por otro lado, el idealismo se asiste de una fe ciega en doctrinas, fórmulas que desdeña los fac­tores naturales de la educación y exalta el valor de la vida espiritual del hombre, cuya función es complementaria, reguladora y normativa, pero no independiente de las influencias naturales ni mucho menos contrarias a las mismas.

 

La Concepción Positivista- Partiremos por definir brevemente, ¿qué es el   positivismo? El positivismo es una corriente de la filosofía que declara a las ciencias concretas, única fuente  del saber verdadero y niega la posibilidad de su valor cognoscitivo a las indagaciones filosóficas. El positivismo cayó en el extremo de rechazar todo tipo de especulación teórica  como medio para obtener conocimientos. Esta concepción es una verdadera religión de las ciencias. Al contrario consideramos que el conocimiento científico no es la única forma de conocimiento, pues este conocimiento no resuelve los problemas de la vida, si aquellos son de fines y no de medios. La ciencia es indiferente a los fines, al bien y al mal; y de ahí que hay otro conocimiento el del mundo de los valores, que para la educación no es menos importante que el de la ciencia. Además la ley natural falsea el positivismo, no es una relación constante e invariable entre causa y efecto, que determina un fenómeno, o sea que la naturaleza constituye un grado de mayor o menor de posibilidad.

 

La Educación Pragmática- La filosofía pragmatista se interpone entre las dos anteriores; proviene de la palabra pragma, que significa acción, cuyas raíces nacen de la experiencia humana, dinámica, activa y se niega a las teorías y especulaciones que no trascienden a la realidad de la vida humana a través de la acción.

 

El pragmatismo cree que nuestra experiencia es práctica desde el principio hasta el fin, y pretende hacer de la vida humana a través de la actividad, el centro de nuestro propio pensamiento. El pragmatismo da importancia a la personalidad humana. El sentimiento y la emoción son los elementos más característicos de la personalidad del yo, sacrificándose el intelecto.

 

El pragmatismo cree que el hombre es un ser  esencialmente biológico, social y afectivo, que actúa respondiendo a estímulos y va de un problema a otro y la vida es una constante resolución de problemas varios El pragmatismo dirige su  mirada al problema del momento su “modus operandi”, es la acción sobre la marcha, preocupándose más del presente inmediato que del pasado. Por eso Jhon Dewey pudo repetir las célebres palabras: “dejemos que los muertos entierren a sus muertos”.

 

Para el pragmatismo no hay que tomar las ideas abstractas cono si fueran hechos, para el los únicos ideales de algún valor son los que se realizan “aquí y ahora".El  pragmatismo subordina el pensamiento a acción. La función cognoscitiva esta al servicio de los poderes más altos de la mente, los de la voluntad. De allí la importancia que los educadores conceden a los métodos activos, sobre todo al método de proyecto, el cual constituye su magno descubrimiento pedagógico.

 

Esta concepción desliga a la educación de los valores, juzga a las acciones con su consecuencia y no por sus motivos, haciendo casi de lo moral algo posible. Para el pragmatismo una acción es buena auque traiga como consecuencia la muerte, por lo que convierte al hombre en medida de las cosas.

 

 

La concepción fenomenológica.- Esta concepción filosófica es una corriente idealista subjetiva fundada por Husserl. El concepto central de la fenomenología  la “Intencionalidad” de la conciencia, está destinado a sustentar el principio idealista subjetivo de que no hay objeto sin sujeto.

 

En la actualidad la teoría fenomenológica de Husserl, emplea el método de la intuición, trata de establecer nuevos senderos de la filosofía educacional; así por ejemplo ha influenciado en la pedagogía, que considera a la educación una función vital necesaria, que se ejerce en todas partes, en todos los tiempos en que los hombres conviven de un modo duradero y exalta así la influencia de la sociedad en la educación.

 

La concepción vitalista.- Como siempre, explicamos primero, a que llamamos filosofía vitalista?, y respondemos: Es la teoría biológica idealista que explica todo el  proceso de la actividad vital por factores especiales inmateriales, insertos, según dicha doctrina en los organismos vivos.

Las fuentes del vitalismo se hallan en la doctrina platónica del alma y en la teoría aristotélica de la entelequia. La filosofía vitalista propugna que el racionalismo asfixia la vida del espíritu y para luchar contra el intelectualismo y tecnicismo, propende un nuevo humanismo. Es decir quiere restituir al ser humano de la vida plena. El más destacado de los vitalistas en la educación fue Dilthey. La contraposición desmesurada de la naturaleza viva a la inerte. Los objetos principales de la tergiversación vitalista son el problema de la vida, el de la integridad, el de la educación, etc. Por lo que algunos señalan que la historia del desarrollo de le ciencia es la historia de la refutación del vitalismo. 

 

La Concepción Marxista.- A nuestro entender las ideas fundamentales de esta teoría de la educación son:

a) La investigación sociológica sobre el estado de la instrucción.

b) La base filosófica de una educación consecuente con la naturaleza del hombre.

c) Contenidos, métodos y fines de la educación marxista.

 

a) Aquí Marx trata del análisis concreto de la situación concreta de la educación y de la pedagogía en la sociedad para la cual se remite a la investigación sobre el estado de la instrucción efectuado por él en Inglaterra, titulado: “La situación de clase obrera en Inglaterra”. En este concluyo: El estado deplorable de la instrucción popular, la lucha reivindicativa de los trabajadores, para conquistar la primera ley de la instrucción pública, la deficiente preparación de los maestros, la falta de escasez de locales, el desorden moral, promiscuidad sexual e inhumanas condiciones de vida provocadas por el sistema capitalista

 

b) Lo fundamental de la explicación de la alienación y la esencia del hombre. Señala que “lo esencial del hombre es él trabajo”. El trabajó ha creado al hombre, (tal como se describe anteriormente). Por dicho motivo, la teoría Marxista de la educación se presenta como forma y método de reintegración del hombre en el trabajo.

 

Pero no solamente como un simple regreso o un contenido fijó y determinado de la esencia humana, sino apertura enorme posibilidades para su poste­rior desarrollo consciente. Así mismo la educación Marxista se concentra en el análisis de las condiciones de vida concreta de los hombres de sus necesidades e intereses concretos.

Consecuente, la educación debe desarrollarse en estrecha vinculación con las necesidades, de la sociedad existente, con su actividad, y producción; así pues, el papel de la cultura y de los trabajadores, está en dependencia de la clase material en que se asienta, pero no en un sentido mecanicista, que la considere reflejo pasivo, sino como expresión de las contradicciones y luchas concretas de la sociedad determinada. Si su contenido es expresión de las fuerza nuevas y enfrenta a la caduca y muriente sociedad, entonces servirá de ariete para abrir las puertas del futuro.

 

La dialéctica de las relaciones “hombre- ambiente y su importancia para la educación.

 

Plantea Marx la tesis dos y tres de la obra: “L.Feuerbach y el fin de la filosofía clasista alemana”. Sobre este aspecto plantea el problema del pensamiento como un problema objetivo y no teórico, capaz de llegar a una verdad objetiva. De igual manera la crítica de Marx apunta a desenmascarar las teorías utópicas de la “transformación social mediante la educación” y la teoría “oportunista” de la educación en función del ambiente. En contraposición plantea: el papel de la actividad práctica y ante otra revolucionaria, considerándola como una actividad que  transforma la realidad social del nombre y en cierto sentido la crea.

 

El problema pedagógico de la transformación de la conciencia.- Marx y Engels en la obra “ideología alemana”, señala que el trabajo educativo sobre la conciencia es eficaz, si va acompañado de la reforma social. Los educadores logran eficacia en su trabajo de transformar a los hombres, si contribuyen con su esfuerzo a la transformación revolucionaria de la  sociedad, si participan de la práctica revolucionaria que les cambie a ellos mismos, púes el educador necesita ser educado y la mejor escuela es la revolución.

 

El problema del individuo y de la personalidad.- Pasa por diferencia al individuo personal del individuo casual. El individuo personal es aquel que está en condiciones de perfeccionar sus disposiciones en todos los sentidos; el individuo casual es aquel que está formado por los modos de trabajo y de vida que le impone la sociedad de clases.

En el análisis que hace Marx sobre la sociedad capitalista como estos dos aspectos de la individualidad se antagonizan. Finalmente este análisis concluye con la tesis de que sólo en un orden social sin propiedad de clases, resultará posible el completo y libre desarrollo de la, personalidad.

 

Los contenidos, métodos y fines de la educación marxista.

 

En el segundo Congreso Comunista celebrado en Ginebra él año 1866, Marx presentó un programa que articuló la temática educativa en tres partes que son:

1. - Formación intelectual.

2. - Educación física.

3.-  Instrucción politécnica unida con el trabajo productivo de los escolares.

En el programa de Getha, varios años después Marx amplió y aclaró los contenidos de su temática educativa, pero el motivo central de su pedagogía es:

La reintegración del hombre, mediante la formación politécnica; unidad al trabajo productivo de la integridad perdida, a causa de la división del trabajo. La formación espiritual o enseñanza intelectual, la conocemos nosotros en la actualidad, por formación política, ideológica, moral y estética, con base científica. Con respecto a la moral, el marxismo concibe que la educación no pueda basarse, ni en la religión ni en la tradición de la clase dominante. Para la moral comunista no puede ni debe haber una vida eterna y una vida interna. La moral es histórica puesto que se exterioriza en la actuación concreta y en la práctica Social. La moral de los hombres, que luchan por un futuro mejor está en contraposición con la moral de la burguesía interesada en mantener su poder. La moral proletaria dentro del sistema capitalista es una moral de lucha de clases. En el socialismo ésta moral es un factor básico para la consolidación, el desarrollo y la defensa de la nueva sociedad.

 

El papel le la educación en el proceso de liberación es de desentrañar las teorías falsas y dañinas de la moral burguesa y sentar la base científica de la moral proletaria.

 

El papel del método dialéctico en la educación marxista, que es de primer orden, ya que se opone a la metafísica, este método plantea que la educación ha sido y es variable, se desarrolla y transforma, no puede comprenderse con ayuda de conceptos estáticos. En el método y su relación con la educación, es necesario tener en cuenta tres problemas:

a) La dialéctica de lo lógico y lo histórico.

b) De lo concreto y lo abstracto.

c) De lo teórico y lo práctico.

 

PRINCIPIOS DE LA EDUCACIÓN

 

La educación en los diferentes países y los educadores más importantes del mundo han sustentado su acción educativa y sus planteamientos pedagógicos en principios que les han ser­vido de fundamento y criterio rector.

 

PRINCIPIO DE EDUCABILIDAD

 

Todo ser humano, en condiciones normales, es susceptible de ser educado, avanzando a su propio ritmo y dentro del marco de sus condiciones genéticas y ambientales. Digo en condiciones normales con el objeto de no genera­lizar este principio a los casos de deficiencia mental severos que, a lo sumo, son susceptibles de ser entrenados.

 

PRINCIPIO DE INDIVIDUALIZACIÓN

 

Existen rasgos comunes que unen a los hombres de todos los tiempos y lugares, ese rostro común, sello peculiar que hace que pertenezcamos al género humano, no obstante los matices como raza, lengua, cultura, etc. Sin embargo, existen rasgos que tipifican unos hombres respecto a otros, tales como la capacidad biológica o mental, los intereses vocacionales, las preferencias valorativas, etc., que hacen que cada hombre posea un perfil sui géneris, de tal modo que podemos afirmar que no hay dos perso­nas idénticas. De igual manera, tampoco hay dos alumnos idénti­cos, hay diferencias individuales que requieren de un tratamien­to didáctico diferente.

 

 

Uno de los esfuerzos más notables por relevar las diferen­cias individuales encontramos en el Emilio de Rousseau, en uno de cuyos párrafos se lee: cada uno avanza, más o menos, según su genio, sus gustos, sus necesidades, su talento o celo.

 

Históricamente ha sido predominante la educación en gran­des grupos, sin embargo, no sólo se han hecho esfuerzos para sacar el mejor provecho a esta forma educativa, sino de en rumbar las acciones a una cada vez mayor individualización de la ense­ñanza-aprendizaje.

 

En un primer momento los alumnos ingresan al año o grado académico pertinentes, sin tener en cuenta ni la edad cronológica ni la edad mental, a lo sumo clasificados por talla.

 

En un segundo momento se intenta mejorar los resultados agrupando a los alumnos por edades. La verdad, tampoco dio buenos resultados.

 

Un tercer intento consistió en tener en cuenta la edad men­tal y el Cociente de Inteligencia (CI) en la formación de grupos homogéneos en las clases. Con resultados mejores. Variaron a tono de estos grupos, la densidad del contenido programático, el modo de presentación (métodos) de los temas, el ritmo o la velo­cidad en el avance de los estudios, etc. No faltó tampoco el inten­to de homogeneizar los grupos, teniendo en cuenta el nivel de madurez emocional de los alumnos, etc.

 

No obstante, todos los esfuerzos de homogeneizar los gru­pos, los niveles de aprendizaje, siguieron siendo dispares. Esto se explica entre otras razones, por la presencia de tendencias y preferencias vocacionales: inclinación por la matemática, el arte, la literatura, etc. (Inteligencias multiples), que diversifican tanto los intereses como la intensidad en los estudios, también la presencia de cuocientes de inteligencia diferentes, donde, para dar un ejemplo, un niño de alto CI se halla extraño en una clase heterogénea perdiendo su tiempo junto a otros alumnos de un CI inferior. Lo que deman­da no sólo la presencia de un personal especializado sino de atención individualizada.

 

Se ha intentado paliar las limitaciones del trabajo en grupos (clases numerosas) mediante la reducción de los mismos u refor­zando individualmente, según los casos, con tareas adicionales en la medida de las necesidades personales. Tarea difícil aunque no imposible.

 

Se han generado diferentes estrategias educativas para aten­der las diferencias individuales, tales como:

 

a). Las formas de presentación (más intuitivo y activo para los retrasados y más abstracto para los superdotados) y varian­do la velocidad y ritmo del aprendizaje.

 

b). Mediante promociones por materias. No se habla de cursos, ciclos o años académicos, sino de materias. Así un alumno de matemática puede encontrarse en un curso avanzado de la misma, en relación a otras asignaturas.

 

c). Estableciendo grupos Flexibles, donde los alumnos trabajan con compañeros de   diversos niveles, según el avance en sus materias, etc. Se han diseñado frente a estos problemas, estrategias educacionales que aun dentro del trabajo grupal dan énfasis al aprendizaje individual con sólo modificar la organización del trabajo escolar y el empleo de procedimien­tos y tecnologías ingeniosas. Merece, dentro de esta línea, mención especial la educación personalizada, basada en la orientación personal y en la pro­gramación de las actividades escolares de los alumnos. La tendencia al aprendizaje individualizado, recién ha empeza­do y goza de un auspicioso Futuro y de un estudio aparte.

 

PRINCIPIO DE SOCIALIZACION

 

La educación individualista no debe conducir a la exacerba­ción del egoísmo sino a una mejor formación personal, en la medida de las posibilidades y realidades del sujeto. Además, la educación individualizante y el socializante no son excluyentes, se complementan, es cuestión de enfoques y procedimientos.

 

El ser humano al nacer, entre los animales, es el más des­amparado y requiere del apoyo materno y de su entorno por un periodo más largo que el común de los animales. Su incorpora­ción a la cultura de sus mayores se efectuó a través de la partici­pación directa en los quehaceres de la sociedad y a través de su paso por la escuela. La vivencia del nosotros se opera a lo largo de un proceso de socialización que incorpora al sujeto a la cultu­ra de su pueblo, asimilando las costumbres, creencias, valores, aspiraciones de su comunidad. Aprendemos a vivir y convivir con los demás; la sociedad se convierte en el medio natural del hombre, sosteniéndose como un axioma que el hombre es un ser por naturaleza social o, al decir de Aristóteles: es un animal político es decir, habitante de la polis (ciudad) ámbito social por excelencia.

 

A través de los procesos de socialización se aprende las normas que rigen en una sociedad, algo más, se asimila los pa­trones sociales y culturales de un pueblo.

 

Siendo uno de los objetivos primarios de la educación, cul­tivar la dimensión social del hombre, ha dado lugar a la aparición de pedagogos que han inspirado sus reflexiones en torno a lo social, la educación se desplaza del egoísmo hacia el altruismo de la heteronomía a la autonomía. Entre los estudiosos más des­tacados tenemos a Nator, Durkheim, Dewey, etc.

 

La preocupación porque la enseñanza tenga un verdadero acento socializador ha dado lugar a la aparición de instituciones escolares y a la propagación de contenidos y actividades realiza­das en dinámica grupal. Además, el esfuerzo por vincular los centros educativos con su entorno familiar y social, con miras a una interacción provechosa.

 

PRINCIPIO DE ACTIVIDAD

 

Uno de los rasgos más característicos de la llamada Escue­la Nueva y en general de la pedagogía contemporánea, es la actividad. Se le adjudica a Comenius (1592-1 670) y Ratke (157 1-1635) nueve de los Principios Didácticos, cuyo primer principio enfatiza la importancia de la actividad cuando dice: La actividad es ley fundamental de la niñez, educar la mano. Considera que no hay niño sin actividad. Listos son activos por naturaleza. Los padres y maestros no deben contravenir dicha actividad, sólo canalizarla, orientarla, para que no devenga en dañina. No des­truir el flujo vital, más bien aprovechar la actividad de los niños como recurso didáctico. Supone también respetar su esponta­neidad, su relación con el ambiente que lo rodea.

 

 

 

El tenis según Comenio

Comenio utilizó los grabados con fines didácticos. El grabado de la fotografía, tenis de sala, muestra a varios hombres jugando este deporte; es una de las ilustraciones de su obra Orbis Sensualium Pictus (1658).

 

Los niños piensan actuando, su respuesta ante los estímu­los externos es funcional. Toda lec­ción debe ser una respuesta a una situación real. Las clases teóricas, abstractas no tienen sentido en esta edad.

 

Largas experiencias educativas han mostrado que la fijación meramente pasiva y la reproducción mecánica de las materias no producen ningún efecto formativo profundo. Semejante aprendizaje permanece en la superficie, no suele ser muy duradero ni estimulante al alumno. La continua recepción de materiales (conocimientos) obliga al alumno a una actitud pasiva, receptiva. No se da el proceso de asimilación, reproducción y aplicación. La experiencia enseña, asimismo, que el conocimiento logrado con el esfuerzo, el hacer, la participa­ción del alumno, es más consistente y duradero. El niño no es un ser pasivo, está predispuesto para la actividad y dotado de espontaneidad. Toda formación ge­nuina es autoformación.

 

La actividad en los niños se manifiesta bajo dos formas: la primera es un conjunto de movimientos, más o menos incohe­rentes, que parecieran responder a una necesidad de desarrollo corporal y, la otra reviste la forma de juegos diversos.

 

El aprovechamiento didáctico de la actividad del niño, se expresa en el aprender haciendo. La actividad en el proceso educativo se va complejizando a medida que crecen y maduran los alumnos y progresan en sus grados de estudio, siendo el tra­bajo una forma posterior de actividad.

 

PRINCIPIO DE INTUICIÓN

 

En los ya mencionados principios didácticos, el décimo, se refiere a la intuición como medio de aprendizaje cuando dice:

“La intuición es la base de la instrucción, enseñar las cosas por las cosas mismas”. Comenius llama “la sombra de las cosas” a la palabra hablada, la escrita y a las mismas representaciones gráfi­cas o tridimensionales de la realidad. Si hay que enseñar a los niños, por ejemplo, la vaca, entre los mamíferos, es ineficaz la descripción oral, la escrita, o presentar unas láminas, sino que es preciso ponerlos en contacto con la vaca misma. Así los niños tendrán percepciones a través de sus diversos sentidos: Verla, tocarla, olerla, etc., cumpliendo así con un principio del aprendizaje que dice: “Cuanto mayor número de sentidos intervienen en un aprendizaje, este será más completo y duradero”. Obviamente al hablar de intuición nos estamos refiriendo a la intuición sensible, vale decir, a los conocimientos logrados a través de los sentidos.

 

 

Pestalozzi en su obra como enseña Gertrudis a sus hijos, se pregunta: “Que es lo que realmente e hecho por la esencia de la instrucción humana?”, se responde, “Haber sentado firmemente el principio más apto y supremo de la instrucción al reconocer a la intuición como el fundamento absoluto de todo conocimiento, y luego agrega, todo conocimiento debe partir de la intuición y a de referirse a ella ”.

Cuanto más pequeño sean los niños, la enseñanza debe ser lo más objetiva posible, la abstracción, el trabajo con símbolos se iniciarán más tarde a partir de la pubertad.

Sin embargo, la intuición tiene limitaciones, si bien no se aporta conocimiento en lo inmediato, en lo mediato, participan otos recursos de aprendizaje más complejos como la reflexión, la abstracción, las inferencias, la demostración, la intuición intelectiva, etc. Debemos llamar la atención que otro recurso de aprendizaje, la imaginación creadora, es capaz de penetrar más allá de lo sensible.

 

Un límite importante de la intuición, haciendo alusión a expresiones de Leibniz, quien reflexionaba: “Si toda nuestra sabiduría comenzara y terminara en nuestros sentidos, bastaría ejercitarlos para penetrar en los campos de la cultura, agrega, la experiencia más elemental nos dice que esto es absolutamente insuficiente…desdeñar el punto de partida o detenerse en el es igualmente peligros…” intervienen, como ya dijimos, otras facultades mentales más complejas. La capacidad de abstracción, según los psicólogos, se inicia en la pubertad.

 

PRINCIPIO DE JUEGO

 

EI juego es para el niño lo que el trabajo es para el adulto. Es una actividad tan seria para el niño como el trabajo lo es para el adulto. Niño que no juega, dicen los psicólogos es un niño enfermo.

 

No es nuestra intención detenernos en las teorías que expli­can el porqué de la poderosa tendencia hacia el juegos ya sea que se considere como el medio de preparación para las activi­dades propias de la vida adulta, al desempeñar roles en la prácti­ca de los juegos o, una oportunidad para estimular el desarrollo orgánico y psicológico de los niños, etc. Lo cierto es que resulta ser un medio excelente de realización del niño como tal.

 

Hace un buen tiempo que se viene aprovechando la podero­sa tendencia al juego como un recurso didáctico de suerte que los niños aprendan como jugando. El secreto de un buen educan­do debe consistir en conducir al niño del juego hacia el trabajo, insensiblemente.

 

Se habla de la notable importancia que van a alcanzar en el siglo XXI el factor conocimiento y el factor tiempo. Se augura que marchamos hacia una civilización del ocio, hecho que plan­tea la urgente necesidad de aprender a planificar cuidadosamen­te el empleo del tiempo libre a fin optimizar su aprovechamiento formativo, productivo y de recreación.

 

Cabe anotar que el interés por el juego y sus modalidades varían con la edad de los niños. Cada edad tiene sus propios intereses lúdicos. El niño de cinco años no se distrae con los mismos juegos que otro de siete o diez años.

 

Igualmente, cabe puntualizar que los juegos no sólo son medios de expansión y placer para los niños sino también, un medio de disciplinar, Formarlos moralmente, al tener que someterse a las normas y reglas que supone cada juego, cuya infrac­ción puede conducir a la sanción.

 

 

PRINCIPIO DE CREATIVIDAD

 

En los tiempos que nos toca vivir, la ciencia y la tecnología avanzan vertiginosamente. Las patentes de invento crecen cada vez más; los países desarrollados venden cada vez más valor agregado, es decir, creatividad, y destinan grandes recursos a la investigación y a la inventiva, mientras que en los países subde­sarrollados, tercermundistas y hasta los considerados del cuarto mundo, nos extenuamos en aumentar la importación de ma­terias primas o productos agrícolas.

 

En este contexto la educación no puede quedar desfasada, se ve en la necesidad de investigar sus temas propios, generar su propia tecnología y buscar nuevos caminos, romper moldes clá­sicos, expresar con originalidad contenidos comunes y en parti­cular, revisar y actualizar periódicamente su currícula. La rutina, la improvisación, el memorismo, la ausencia de imaginación no tienen lugar en la escuela de nuestros días.

 

El ejercicio de la creatividad no es privativo del campo del arte, sino que debe aplicarse en todas las actividades y en cada una de las asignaturas. El asunto radica en que el maestro sea creativo y abierto al cambio y la innovación. En particular, debe estimular el pensamiento divergente que es aquel que, frente a un problema, no busca una respuesta única sino que trata de formular varias alternativas de solución. Obviamente, el ejerci­cio de la creatividad y los medios empleados varían según la edad, el sexo, zona, condición social y grado de estudios. Los niños suelen ser muy creativos, es la escuela donde pierden este valioso don, por falta de estímulos y práctica.

 

PRINCIPIO DE CRITICIDAD

 

Es común observar en nuestros alumnos un manifiesto pasivismo, una alta dosis de conformismo, una simple actitud receptiva. Emplean permanentemente el pensamiento conver­gente que los obliga a refugiarse en respuestas únicas frente a los problemas, dando muestras de pereza mental y falta de flexi­bilidad y fluidez; la educación de la capacidad crítica, analítica, cuestionadora debe ejercitarse a través de las diferentes asigna­turas y oportunidades de aprendizaje.

 

Pueden utilizarse muchos recursos para desarrollar esa ca­pacidad. Veamos algunos ejemplos:

 

ü  Apreciar las virtudes y defectos de un personaje histórico.

ü  Analizar un programa televisivo.

ü  Analizar lo positivo y lo negativo en un periódico local, etc.

 

PRINCIPIO DE COOPERACIÓN

 

En el contexto de la ideología imperante: el neoliberalismo y su versión económica, la economía de mercado, la competi­ción, el individualismo se han elevado a la categoría de los valo­res» más apreciados.

 

Pocos países presentan una topografía tan accidentada con regiones geoecológicas diversas, climas tan va­riados, realidades étnicas y culturales tan diferentes que nos ha obligado, a enfrentar tan gigantes retos a tra­vés de la acción comunal, la cooperación, los servicios mutuos. Las circunstancias físicas y culturales no han variado significativamente, los retos los tenemos al frente. En esta reali­dad resulta paradójico que alentemos el individualismo.

 

Además, en el campo estrictamente educativo son radical­mente diferentes las estrategias educativas empleadas en los países del llamado “Primer Mundo” respecto a los del Tercer y Cuarto Mundo. En los países desarrollados se practica la pedago­gía personalizada, se estimula el trabajo individual. Esta es una estrategia educativa sumamente costosa. En cambio en los paí­ses en vías de desarrollo se privilegia el trabajo grupal en equi­pos, el ínter aprendizaje. Los materiales didácticos y, en general la tecnología empleada, es más barata.

 

No sólo por las razones expuestas sino que, por mérito pro­pio, el empleo de la dinámica grupal en educación ha alcanzado éxitos y por la naturaleza propia de sus métodos y técnicas, se adecua mejor a las necesidades educativas y al cumplimiento de diversos objetivos.

 

Adicionalmente debemos relevar el trasfondo ético, huma­no, de este enfoque. El trabajo grupal desarrolla los sentimientos sociales, la solidaridad, el altruismo.

 

PRINCIPIO DE ADECUACIÓN

 

La educación no debe desarrollarse en abstracto, debe ser funcional. Debe respetar y adecuarse a la realidad psicofísica de los educandos, a su condición social; a la realidad de la locali­dad, zona, región y el país. Por esto, el centralismo en la educa­ción es contrario a este principio. Resulta mucho más provecho­sa la regionalización de las actividades educativas, por cuanto reflejan, responden a situaciones reales, concret

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