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La educación en los pueblos primitivos

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Por: Lic. Educ. Dante Enrique Rojas Linares Mgr.

Una de las características de la educación en los pueblos primitivos, es hacer unas aclaraciones previas de la diferencia que existe entre educación espontánea y educación sistemática; en la primera la obra educativa se opera como una simple influencia, no intencionada, de la generación anterior en la que la sigue, del adulto en el niño, en el trato cotidiano en la vida; en cambio, la educación sistemática supone la presencia de planes y programas, de escuelas, maestros y alumnos y de una labor formativa intencional y planificada.

La educación espontanea es propia de los pueblos primitivos. Esto no supone que en la actualidad no exista esta modalidad de educación; todo lo contrario, existe y con mucha fuerza. Es la influencia que reciben los niños en la vida familiar, en las calles, los espectáculos públicos, etc.

Entre los pueblos primitivos la incorporación de los niños y adolescentes a la cultura de sus mayores, al “saber” de su tiempo, al dominio de las actividades, ocupaciones y técnicas de su comunidad lo hacían a través de la observación diaria, de la imitación de sus mayores y la participación cotidiana en los quehaceres de su comunidad. El niño asimila y se incorpora a la cultura de su pueblo desde cuando se halla en los brazos maternos, cuando hace vida de hogar, junto a su madre hasta los 5 o 6, y, más tarde, cuando acompañaba a su padre a la caza y en las faenas agrícolas y ganaderas. Es decir, usando el lenguaje grato de la pedagogía moderna, podríamos decir que; en esos tiempos, la educación “era en la vida, a través de la vida y para la vida”; donde los niños aprenden haciendo. En esta forma, la observación, la imitación, la repetición, el hacer, constituyen verdaderos procedimientos y recursos de aprendizaje en esos lejanos tiempos. Fue, pues, una educación eminentemente práctica y utilitaria, a la vez que tradicionalista, en cuanto sus aprendizajes diarios eran rutinarios, repeticiones de las mismas actividades, bajo las mismas formas, tomando como normas de vida las prácticas y costumbres del pasado.

La educación como iniciación ritual en los pueblos primitivos

Como culminación de esta formación doméstica, tradicionalista y práctica de la educación en los pueblos primitivos, con alcances universales, solía practicarse las ceremonias de iniciación, actos acompañados de ritos y símbolos de carácter predominante mágico-religioso, que marcaba frecuentemente el comienzo de la adolescencia. Según Pierre Mendousse la iniciación perseguía una triple finalidad: a). Exaltar en el joven, el valor, en sus diversas formas; b). Fortalecerlo físicamente, excitarlo contra el dolor; c). iniciarlos en las creencias tradicionales y otros conocimientos de los cuales depende la felicidad del grupo social. Así por ejemplo los clanes australianos sometían al adolescente a toda una suerte de pruebas, castigos, halagos, amenazas, ruegos, etc, para saber hasta dónde llegaba su resistencia mental a la persuasión. En las islas Polinesias y Melanesias, se daba mayor importancia a la iniciación intelectual. Apenas aparecia la barba en los adolescentes, se les secuestraba a un lugar convertido en tabú, donde se les instruía sobre sobre las reglas morales, o las leyendas sagradas, especialmente las que se refieren a las plantas y animales totémicos, a las que se agregaban conocimientos destinados a realzar el valor de la función sexual. Entre nosotros, durante el Incario, se practicaba esta ceremonia durante los festejos del Warachico.

¿Cómo nació la escuela?

Es una pregunta difícil de responder y de otro lado reviste poca importancia saber sobre esas circunstancias. Lo importante es saber ¿Por qué surgió la escuela, a que se debió su nacimiento? Las escuelas nacen cuando existen un sistema de conocimientos que la sociedad considera importante y que no se pueden transmitir solo espontáneamente. Cuando el acervo cultural de un pueblo crece, las conquistas intelectuales se multiplican, de modo que resulta inaccesible, espontáneamente, a la totalidad de sus componentes, por su volumen, por sus métodos de investigación, de estudio, etc. La información para la simple supervivencia y para la suficiencia social, no corresponde todavía a la escuela, la sociedad se basta para realizarla.

Al haber ese cúmulo de conocimientos, por división del trabajo, aparecen ciertos hombres que se especializan en el dominio de esos conocimientos, como los magos, hechiceros, sacerdotes, etc.

Probablemente los primeros conocimientos que se sustraen al dominio general fueron los conocimientos dogmáticos, preceptivos, ceremoniales y litúrgicos. Conocimientos que son aprendidos de memoria. Aquí se suprime toda originalidad en maestros y alumnos; todo el saber se reduce a memorizar esos conocimientos. Maestros y alumnos son esclavos de la materia. Memorizar, imitar, corregir, he aquí los recursos didácticos preferidos. La repetición es formal y mecánica, y cuando se equivoca viene el castigo: “la letra con sangre entra”.

Las primeras escuelas fueron dependencias de los templos, cualquier sacerdote podía ocuparse de ellas, de modo que, primero hubo escuelas y después maestros. Desempeñaban las funciones de maestros la naturaleza, los esclavos, los magos, los sacerdotes, etc. En esos tiempos no interesaba el cómo (los médicos), ya que era problema de imitar, repetir, memorizar, interesaba el qué, es decir, el contenido, lo que se iba enseñar.

 

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