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Axiologia educativa y el rol del maestro

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Axiologia educativa y el rol del maestro

Por: Lic Educ. Dante Enrique Rojas Linares Mgr.

En nuestra sociedad existe dicho “populares” que promueven inmoralidades como por ejemplo: “Dios perdona el pecado, pero no el escándalo”. También   “En nuestra sociedad existe la creencia popular de que ser capturado es malo, pero no lo es el hecho de robar” “Podríamos decir que, en realidad, estamos viviendo la carencia, o incluso, la parodia de una imaginaria escala de valores, digna de otro tiempo de respeto y hasta admiración, pero que hoy ya nadie cumple: El engaño y la mentira parecen ser hoy la norma, para conseguir .el bien de cada uno por encima de otros valores”

Es necesario delimitar los conceptos a emplearse en esta  exposición para poder captar de forma muy sencilla  el papel de los valores en nuestra sociedad y por ende en nuestro accionar educativo.

 AXIOLOGIA.  (Del griego “axia”: valor)  Investigación filosófica de la naturaleza de los valores, en especial del valor moral.

Ética (del griego “ethos”: costumbres, hábitos)  “Es la disciplina filosófica encargada de estudiar o reflexionar el comportamiento del hombre en sociedad”. Los hombres desde que aprendieron a vivir en comunidad, tuvieron que saber convivir con los demás, y para eso  crearon ciertas normas que permitían esa convivencia, es decir se dieron pautas  de lo que es bueno y lo que no es bueno para la comunidad; la aparición de la ética es posterior. Los hombres no podemos vivir sin normas ni valores, por eso se dice que el  hombre es un “animal ético”. Sólo los hombres son capaces  de proyectarse hacia un futuro mejor, el desear un estado de cosas mejor, es decir lo que “debiera ser”. El objeto de estudio de la Ética es la moral.

Moral (del latín “mores”: costumbres)   “Es el conjunto de normas o imperativos que existen para ser realizados, y que se consideran valiosos y debidos, independientemente de que se realicen o no”. La moral también es denominada moralidad (ámbito de la experiencia social donde se pone en juego normas, valores y acciones) que se consideran justos y buenos para la sociedad. La moralidad se modifica de acuerdo al momento histórico y social en que se vive. 

Diferencias y similitudes entre la Moral y la Ética:

Las palabras ética y moral se usa en forma libre e imprecisa, ejemplo: tal acción “no es ética ni moral”, el congresista González merece una “sanción ética y moral”. Cada vez que hablan de lo ético, lo relacionan con la moral o viceversa

Ortega y Gasset decía  que para el hombre, la moral no es un premio, sino es el “ser mismo del hombre que está en su propio juicio y vital eficacia”. Esto quiere decir que un hombre que no tenga moral no está en posesión de si mismo, no vive  su vida, no crea, no fecunda y no le interesa su destino. A nosotros nos interesa saber ¿Cómo es bueno vivir en el Mundo? No puede vivirse sin saber como es bueno vivir en el mundo. No se puede vivir sin una moral que nos oriente, que nos encamine hacia la asimilación  de los valores humanos. Siempre nos preguntamos ¿Qué debo hacer? Las normas morales no tratan de explicar  sino de provocar, de suscitar un comportamiento que se considera adecuado o valioso. Así aparecieron en nuestra historia personas que  invitaron a realizar un modo de vida que creen justo y bueno como (Cristo, Buda, Gandhi, etc). La Ética toma la moral de estas personas y reflexiona sobre ellas y las explica. La ética, no crea la moral, sino que se limita a reflexionar sobre ella.

La palabra moral cuando es adjetivo calificativo de una persona, es, normalmente, sinónima de buena y honesta. Por eso muchas veces decimos que un hombre es “moral” cuando es bueno y justo, y cuando es lo contrario decimos que es” inmoral”. El hombre honesto no es aquel que es poseedor de formulas morales que continuamente predica y aconseja, sino que es su vida y comportamiento ejemplo y espejo de ese sentido moral que le es propio y con el cual encamina su vida.

 La conciencia moral que cada uno de nosotros tiene o debería tener nos dicta lo que debemos hacer u omitir, por eso Sócrates decía que es una voz interna que nos guía en los momentos difíciles de nuestra vida y en la cual no sabemos decidir, ahí él aplicaba la famosa frase “conócete a ti mismo”. La conciencia moral  es el uso, la reflexión y la consideración personal que hacemos de la norma. Nosotros emitimos juicios morales cuando nos pronunciamos sobre la bondad o maldad  de unos actos que pueden ser pasados, presentes o previstos y manifestamos rechazo, indiferencia o aceptación. Pero para poder emitir juicios morales, yo tengo que tener conciencia moral.

Que son los Valores:

Existen diversas acepciones de la palabra valor, ejemplos:

1. Precio, suma de dinero en que se valora  o aprecia algo.

2. Cualidad, virtud o utilidad que hacen que algo o alguien sean apreciados.

3. Equivalencia de una cosa a otra, especialmente hablando de las monedas.

4. Principios ideológicos o morales por los que se guía una comunidad.

El hombre es un ser “utópico” por naturaleza; es decir, tiende siempre a soñar en un futuro mejor ya sea para si mismo, ya sea para los que le rodean. Por eso se dice que todos buscamos el bien de nuestras acciones. Según Sócrates para buscar el bien hay que obtener conocimiento, pues no tenerlo conduce al mal, y el mal es producto de la ignorancia.

También los hombres  han buscado la felicidad , ejemplo de ello  tenemos en el planteamiento de Aristóteles, Platón y Sócrates; o en Diógenes que caminaba con una linterna en busca de un hombre que fuera verdadero y auténtico, independiente de los bienes exteriores, buscaba al hombre puro.

Otros buscan el placer  para llegar a la felicidad, como lo planteaban los Epicúreos, pero a diferencia de ellos, actualmente vivimos en la sociedad de consumo y pretendemos  ese placer con desenfreno y no tenemos en cuenta que los epicúreos planteaban la moderación de los placeres, por eso ahora  en el hombre contemporáneo esa búsqueda de bienestar, les trae “infelicidad”.

“Sin virtud, el hombre es el más impío y el más feroz de los seres; para vergüenza suya, no sabe mas que amar y comer”

Siempre anhelamos que nuestras virtudes sean mayores que nuestros defectos, pero para ello debemos saber que son las virtudes. Según Aristóteles, la virtud  es un “justo medio” entre dos extremos, dos vicios. Así por ejemplo la valentía sería un punto intermedio entre la cobardía y la temeridad. “La virtud es un hábito de conducta controlado por la razón del hombre, que se busca intencionalmente con el fin de lograr el bien”. Podemos decir que la virtud es aquello que hace que algunas personas sacrifiquen sus auténticos deseos momentáneos por un fin mejor o por una causa justa.

Para Kant la felicidad se halla en el cumplimiento del deber en todo momento. Esta es una exigencia que obliga al hombre por medio de la conciencia moral. El concepto del deber está muy unido al de responsabilidad moral. Para este filósofo el deber proviene de la voluntad del hombre mismo, el mismo se da su ley moral, su deber.

 “La mayor perfección moral posible del hombre es cumplir su deber y por deber. Que la ley moral no sea pues, solamente la regla sino también el móvil de las acciones”

“Obra de tal modo que uses a la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin... y nunca como un medio”

“Las Virtudes son cualidades indispensables para pensar y tener modos de vida coherentes con la finalidad. Estas cualidades humanas o conductas fundamentales nos encaminan a la realización de la finalidad, tanto de nuestras actividades como de la autorrealización.”. Aristóteles define la Areté  de la siguiente manera: “La virtud (areté) es un modo de ser (héxis) selectivo (proaíresis), siendo un término medio (mesótes) relativo a nosotros, determinado por la razón (lógos) y por aquello por lo que decidiría el hombre prudente (phrónimos).

Cuando aparece la modernidad, el discurso filosófico de las virtudes  no fue suficiente, por la aparición de nuevos factores sociales y propuestas filosóficas en el nuevo panorama económico-social.

“El término latino traduce areté por virtus, lo cual está emparentado  con varón (vir,viris). Desde ese trasfondo el lenguaje de las virtudes dejó de estar enfocado hacia la “excelencia” o plenitud de la existencia humana para referirse a  la moral sexual o en el mejor de los casos a medios para lograr una felicidad post mortem. En todo caso, se comenzó a usar el término virtud desconectándolo con los otros elementos relacionados con ella”

 En el Renacimiento  se habla del hombre natural “tal como es”, real, no requiere de virtudes. Por eso Maquiavelo hace una distinción entre el  hombre tal como es y el hombre tal como debiera ser, el primero vive por la necesidad y el segundo por la imaginación, el primero sólo requiere aparentar ser bueno y el segundo ser bueno, el primero consigue sus objetivos y el segundo no. Recomienda al gobernante actuar como el hombre real y no como el hombre ideal. De ese modo los vicios del hombre real resultan dar ventajas políticas al príncipe y no  las acciones virtuosas. La idea aristotélica de un gobernante con cualidades morales deja de ser útil para la naciente política moderna. La nueva situación exige una nueva fundamentación moral, ya no servía  la fundamentación aristotélica, ni la teológica cristiana, por que ahogaban la individualidad y por lo tanto el desarrollo. Nietzsche se pronuncia en contra de la virtud, cuando dice que ella “ya no merece hoy el menor crédito” y que ella  es “el vicio más costoso “.

Con la modernidad aparecen nuevos  presupuestos de la cultura moderna, que Miguel Polo la llama “nuevos ideales” sobre los cuales se erige:

1. Una nueva imagen que el hombre tiene de si mismo, es decir se entiende como individuo, como sujeto.

2. Esa autoimagen lo lleva a desacralizar la naturaleza y a convertirla en una fuente de bienestar y de riquezas.

3. Se produce un cambio en la finalidad del conocimiento, es decir, se conoce para tener poder.

4. Cambio de las metas de las relaciones económicas: la ganancia, el lucro y no la satisfacción de las necesidades básicas del hombre.

5. El ideal del “progreso”.

Esto trae, como consecuencia, la fragmentación de la  vida humana, la política y la religión se separan de la ética, el conocimiento científico se separa de la ética, la economía no tiene finalidad  ética alguna.

El individuo secciona su interioridad: deseos por un lado, pensamientos por otro, los sentimientos en conflicto con los deseos, los ideales que se contradicen entre sí, etc. El individuo moderno será todo lo libre que crea, pero resulta  ser lo más incoherente.

La nueva moral de los modernos  busca fundamentación:” Hume quiere sostenerlos en los sentimientos, Spinoza quiere hacer de la moral una ciencia cuasi matemática, Kant buscará sustentarla en la razón práctica que se da así misma leyes para vivir, Bentham reformula el hedonismo de Epicuro e identifica el bien con el placer y éste con lo útil, etc.. Todos estos lenguajes ya no centran sus argumentos en la felicidad (excepto el utilitarismo) ni en las virtudes. Hablan de las virtudes como si se tratase de un aspecto accesorio a la moral”.

La virtud es un hábito, no es una pasión (como el odio, cólera, deseo, miedo ,etc.), ni tampoco es una facultad o capacidad (de ese modo no somos buenos o malos por naturaleza, sino que nos formamos como hombre virtuosos o viciosos), la virtud es un modo de ser, es algo que se elige, no son simples impulsos, pasiones u opiniones. Y cuando elegimos  ese modo de  ser, ponemos  en funcionamiento nuestra voluntad, nuestra razón y reflexionamos sobre lo que elegimos.

LOS VALORES

El hombre siempre juzga y actúa por una escala de valores, por un sistema de prioridades sea cual fuere, y que la reflexión personal sobre los valores que nos mueven a establecer juicios morales y a comportarnos de un modo determinado. Max Scheler sostiene que los valores son siempre los mismos, lo que cambia es el hombre histórico que altera su orden respectivo. Pero los valores están ahí, y se descubren al igual que la verdad.

Lo  bueno, lo justo, lo bello, lo sublime, lo útil, lo verdadero, lo santo, son valores perseguidos por el hombre a través de la historia. El hombre está en el mundo, ante el mundo no sólo para conocerlo o para transformarlo sino también para valorarlo. Los valores tienen una importancia para la vida humana, pues son directrices para la conducta, son los que dan a nuestra existencia individual y social, su sentido y finalidad.

Los pueblos transmiten normas,  valores, acciones, principios, sanciones, conciencia, virtudes, etc.

Antes de que apareciera la Axiología los valores eran comprendidos en forma aislada y asistemática. La noción de valor es prestada de la Economía, y uno de los primeros filósofos que habla de los valores es  Nietzsche. Cuando se habla de Valores, nos indica que hay que escucharlo con cierto aire de respeto, porque es algo importante, pero lo primero que debemos tener en cuenta es que los valores sólo pueden ser relevantes mientras estén articulados con las virtudes y los deberes. Nosotros los  hombres  valoramos, es decir tomamos una actitud a favor en contra.

 

 

 

¿Cuándo los hombres dejan de hablar de las virtudes y reemplazan por valores?

Desde el surgimiento de la filosofía griega hasta el siglo XVII, se hablaba de virtudes. Es en siglo XVIII con Kant que se comienza a cuestionar las teorías de las virtudes, por que no reflejaban  o no eran compatibles con la situación económico- social. La mentalidad  moderna va a estar marcada por una forma subjetiva de ver al ser humano. En ese contexto subjetivo se vuelven más importantes los planes, los proyectos y los ideales. El  hombre moderno rompe los lazos con la naturaleza, con los otros, con lo trascendente, configura un mundo a partir  de ideales que expresan sus propios intereses. Todo es interpretado según el individuo, libre para escoger sus fines y medios. Así Kant, por ejemplo buscaba  una moral que se basase en principios  puros y a priori, es decir que no se derive de la experiencia, por lo tanto no le servía las virtudes, porque estas requieren de la práctica constante en un contexto comunitario. Kant requiere de un mundo de leyes ideales que nos obliguen de modo imperativo, para dominar nuestro ser patológico. Con esta visión, la moral y las virtudes  pasaron a ser preferencias subjetivas o cualidades secundarias especiales que hay en las cosas o ideales eternos. Y con ello, todo lo que antaño era una virtud pasó a ser un valor. Por ejemplo, la Justicia pasó de ser una virtud a ser un valor, con ello la justicia como ideal va a valer siempre a pesar de que no exista ningún ser humano justo. Se desvaloriza la justicia como práctica (por lo tanto como virtud) y se sobrevalora la idealidad del valor justicia.

Los valores como ideales. Así ya no importará ser justo, sino respetar el ideal de la justicia. En otras palabras, los valores ya no requerirán depender de las condiciones sociales, requerirán ahora estructurarlos idealmente para que luego orienten la existencia humana.

 

“La filosofía Griega usaba el término “valor” (andreia) para referirse a “valentía”, “coraje” y era una de las virtudes morales. Cuando querían referirse a algo que tiene “valor” utilizaban axios, digno de aprecio, estimable”

 

En esta exposición no vamos a debatir la naturaleza de los valores, pero si debemos hacer algunas precisiones.

Los valores son creaciones humanas, es decir son producto de las interrelaciones de los hombres entre si, y sólo existen si se realiza en el hombre y para el hombre. Los valores son objetivos, pero su objetividad es humana y social, la objetividad no es suprahumana, no trasciende el ámbito del hombre como ser histórico-social.

 

Los valores forman parte de la cultura, de lo que los hombres aprecian en el mundo y de sí mismos.

 

Los valores se presentan relacionados con las cosas o actos humanos.

Sin ser relativistas, afirmamos que es imposible jerarquizar los valores, por que eso depende de las culturas y de los individuos y esta imposibilidad tiene que ver con la interculturalidad.

 

Los valores no pueden ser reducidos a formulaciones metafísicas, sino que tienen que ser relacionadas con las comunidades dialogantes que van pensando y repensando el mundo y los valores, por ello el español Carlos Díaz sostiene: “si no dialogo, no podré hablar con los demás de valores: mi valor no será valioso”.

 

Los valores tiene que estar articulados entres sí  para evitar la fragmentación de la vida, que es una característica de la época moderna.

Los valores tienen que entrar en diálogo con las virtudes y los deberes, dentro de contextos comunitarios, donde las personas puedan mirar de manera total su existencia y tener un telos orientador.

 

No existe una clasificación única de los valores, estos son cambiantes de acuerdo al contexto social. Algunos valores tradicionales de la sociedad han perdido vigencia , tales como: compasión, honor, coraje, moral, responsabilidad, libertad, humildad, obediencia, armonía, generosidad, justicia, paz, tolerancia, honestidad, lealtad, respeto, confianza, fidelidad. Pero otros valores han aparecido tales como: la competitividad, acción en vez de reflexión, el consumismo (demanda elevada de las cosa materiales), diversión como huida, consecución inmediata de los deseos.

 

Educación y Valores:

Muchos autores erróneamente confunden  educación en valores con educación en torno a valores morales, es decir, con pedagogía moral. Centran su atención en torno a uno o algunos valores morales y creen que así están educando en torno a valores. No se percatan que tal denominación (educación en valores) es imposible, porque constituyen distintas clases, a menos que se las integre. Pero la vida moderna no permite tal integración de los valores en la vida de las personas, más bien estimula la realización de valores según los espacios de vida: valores intelectuales para los intelectuales, valores religiosos para los religiosos, valores estéticos para los artistas, etc.

 

Toda propuesta de educación en valores que no incluya el trabajo con las virtudes, será deficiente. Los valores tienen que estar contextualizados, por que de lo contrario producirán angustia y frustración en el alma de las personas. Según Miguel Polo S. cuando se habla de educación en valores, debemos tener en cuenta lo siguiente:

a) La mayoría de educadores asume uno de los marcos teóricos de la naturaleza del valor y sobre ello lanza su propuesta, así tenemos que interpretan a los valores como absolutos, inmutables, objetivos, etc.

b) los educadores suelen repetir  el politeísmo axiológico de los filósofos y trabajan con diferentes clasificaciones y jerarquías de valores sin unidad orientadora alguna, dando la impresión de que existe un gran mercado de valores, donde el individuo debe elegir.

c) Por lo anterior parece que la educación en valores está dirigida al individuo, pero se olvida de que nosotros convivimos con otras personas, conformamos comunidades culturales que tiene fines propuestos.

d) La educación en valores, tiene una pregunta espinosa: ¿cómo llevarla a cabo? Curiosamente hay pocas respuestas interesantes. La mayoría lo reduce a consejos que no logran articularse en propuestas coherentes, ofrecen múltiples valores para que los individuos escojan el que mejor les parezca, y al final lo único que promueven es la libertad individual.

e) Cuando existe una propuesta seria, esta debe tener en cuenta la necesidad de articular los valores con las virtudes y los deberes, de lo contrario quedan como discursos inaplicables y la educación se convierte en una “pasión inútil”.

Entre la Escuela y el Estado debe haber una estrecha ligazón en el quehacer educativo, pues jamás debe olvidar su función y responsabilidad para mantener y transmitir los valores  que deben ser orientados  y encaminados, hacia el cambio constante  y la transformación del hombre y de la sociedad. La escuela  no sólo debe preocuparse por  el desarrollo cognitivo, sino también formar valores, practicar  las virtudes y tener en cuenta los deberes.

 

Ahora que está de moda hablar de la “calidad educativa”, es necesario tener en cuenta que no sólo es  introducir los más amplios y actualizados contenidos cognitivos y de mejores métodos pedagógicos. El “Informe Delors” de la UNESCO, de 1996, enfatiza que la educación tiene como fundamento cuatro grandes pilares o aprendizajes: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir con los demás, y aprender a ser. Para lograr la calidad educativa  hay que obtener resultados en los cuatro pilares y no sólo en uno o dos pilares. Nosotros los maestros tenemos una enorme responsabilidad, porque  no sólo  formamos a nuestros alumnos para pasar el examen, sino tenemos que formarlos para toda la vida, y para que eso suceda  tenemos que ser espejos en los cuales ellos noten que respetamos los valores, cultivamos virtudes y cumplimos con nuestros deberes.

 

Debemos recordar que los colegios son microsociedades en las cuales se reproducen casi todos los elementos de la sociedad peruana, la sociedad “grande”: hay autoridades, normas, disciplina; hay trabajadores, jefes, subordinados, y relaciones humanas; hay premios, castigos y reglamentos. Cada colegio forma un microcosmos, un pequeño mundo, que contiene todos los elementos que se ponen en juego en las relaciones adultas que luego va a tener esta persona en el trabajo, la familia y la sociedad. De manera que de la forma particular como articulemos estos elementos en la escuela, crearemos una especie de espacio de entrenamiento y de formación de actitudes, que después se van a reproducir cuando esta persona, siendo adulta, ejerza plenamente su actividad ciudadana, laboral y familiar.

 

El rol del profesor debe ser de un intelectual crítico y transformador de la realidad en que vive, para eso debe orientarse hacia el análisis crítico de nuestra experiencia y practica profesional enmarcada en un contexto social, comunitario e institucional. Un análisis critico no sólo de su “saber y hacer docente” sino también de su “ser docente”.

 

Los docentes debemos resaltar nuestros aspectos afectivos y valorativos, fortalecer nuestra identidad, afirmar nuestro sentido de pertenencia a una comunidad la que espera un accionar, responsable y comprometido, “optar por determinados valores que tengan un reconocimiento universal y permitan vivir en comunidad como: RESPETO A LA VIDA, LA DIGNIDAD DE LA PERSONA, A SER HONESTO CON UNO MISMO Y CON LOS DEMÁS”.

 

Vinculo Profesor-Alumno

En la primera hora de clase al alumno le toca un profesor que crea un clima tenso, autoritario y muy directivo. Este mismo alumno, en la segunda hora, tiene un profesor que fomenta la comunicación horizontal, amplia y abierta. A la tercera hora, le toca un profesor que fomenta el trabajo en equipo. A la  cuarta hora, viene un profesor que fomenta el individualismo, la competencia, la lucha por las notas. A la quinta hora viene un profesor que le dice que no importa la nota, que es lo de menos, ya que lo importante es lo que aprende. A la sexta hora le toca otra vez un profesor que es autoritario, y a la séptima hora un profesor que les pregunta: “¿por qué no intervienen? ¿Por qué no opinan? ¿Por qué están apáticos?”. De aquí resulta que la construcción de las actitudes, los valores, o el clima institucional, no es producida por un solo profesor, sino que requiere el concurso colectivo de todo el conjunto de profesores, identificados con un determinado proyecto educativo. Cada uno de ellos en sus clases, a través   de los contenidos y las metodologías, así como de su forma de vincularse con los alumnos, pondrá su grano de arena en la construcción del proyecto educativo que propone la institución, bajo el liderazgo de su director.

 

Esta cuestión de las formas de relacionarse es de por sí muy importante. ¿Pueden imaginarse a un director dictatorial que les pide a sus profesores que sean democráticos? ¿O a un director dogmático que les pide que formen alumnos creativos y librepensadores? ¿O a un director que maltrata a los profesores que exija que los profesores traten bien a los alumnos?

 

Sin embargo, no es suficiente que nos refiramos a las contradicciones en las formas, sino que también debemos prestar atención a las que se dan en los contenidos. Es importante establecer como cuarto punto que los valores no están contenidos ni depositados en ninguna asignatura. Mucha gente dice que hay que dar más horas de religión para que haya más moral; que hay que dar más educación cívica, para que haya más amor a la patria o más civismo; que hay que dar más historia del Perú porque allí se va a cultivar el apego a lo nacional, a lo peruano. Otros hablan de agregar más instrucción pre militar, por que allí se va a formar la disciplina; etc. Todo esto es absolutamente discutible, por decir lo menos. Por ejemplo, un profesor de literatura, que tiene una finísima capacidad de análisis y razonamiento lógico, puede estimular mucho más el pensamiento científico de sus alumnos que un profesor de matemáticas mecánico, rutinario, repetitivo y aburrido. Un profesor extranjero de inglés muchas veces puede dar más muestras de amor al Perú, -porque lo recorre, le gusta, lo emociona y así lo comunica- que un profesor de historia del Perú desactualizado, monótono, que no maneja una adecuada relación con los alumnos, que puede provocar todo lo contrario a lo que se espera de su asignatura. Por su parte,  un profesor de matemáticas, que es respetuoso de sus alumnos, que es equitativo, que no se burla, que atiende a los alumnos cuando tienen algo que preguntar o discutir, que se preocupa por el que tiene problemas, puede dar las grandes lecciones de moral y de actitud cívica y humanística, que un mal profesor de religión o educación cívica quizás jamás podrá dar.

 

De manera que los valores no están contenidos en ninguna asignatura; los valores se construyen a partir de cada uno de los vínculos que establecen los profesores con los alumnos. Esos vínculos son lo que contienen los valores. Mientras más coincidentes y convergentes sean los tipos de vínculos que establezcan los diversos profesores con sus alumnos, más próximos estaremos de establecer institucionalmente una forma de relacionarse con los alumnos que pueda sustentar un bagaje de valores que sostengan el proyecto educativo que queremos desarrollar. De allí que el rol de los profesores es realmente fundamental. Las asignaturas son agendas facilitadoras, que sirven para poner sobre la mesa determinados temas a partir de los cuales se provoca la discusión, la toma de posición, la reflexión, el análisis, y se producen ciertos aprendizajes. Los contenidos de una asignatura tienen la utilidad de construirse en una agenda-referencia, que hace que los alumnos concentren su atención sobre cierta temática. Pero el valor no está en la asignatura “X”, solamente porque se llama de cierta manera, o se le encarga el desarrollo  de ciertos valores y actitudes. Ninguna asignatura tiene la exclusividad ni la potestad de hacer por sí  sola lo que  los profesores no son capaces  de hacer en sus vínculos con los alumnos.

 

Conclusiones:

a) La moral nos atañe a todos nosotros, es inherente a la persona misma.

b) La ética es la reflexión que hace el hombre sobre la moral.

c) Busquemos que nuestra sociedad sea mejor de lo que ahora es, eso lo podemos hacer mejorando  nuestra conciencia moral.

d) Anhelemos ser hombres con muchas más virtudes que defectos, busquemos siempre el término medio entre los extremos.

e) Tengamos siempre presente que siempre tenemos que cumplir con nuestros deberes, seamos responsables moralmente.

f) Tengamos en cuenta que los valores son creaciones humanas y sólo existen si se realizan en el hombre y para el hombre.

g) Los valores sólo pueden ser relevantes mientras estén articulados con las virtudes y los deberes.

 

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